GUÍA DE ESTUDIO

Fuera el viejo (Efesios 4:17–19) – Rechazando la oscuridad
Pablo advierte a los creyentes que no caminen como caminan los gentiles—en la inutilidad, la comprensión oscura, los corazones duros y la ceguera espiritual. La vida antigua está marcada por la separación de Dios, deseos insaciables y una conciencia que poco a poco se vuelve más callosa. El pecado nunca satisface; Solo endurece y cega. Somos llamados de la oscuridad a la maravillosa luz de Dios.
Algo en lo que pensar: ¿Hay áreas en tu vida en las que te has vuelto espiritualmente insensible porque has ignorado la convicción del Espíritu Santo?

Con el hombre nuevo (Efesios 4:20–24) – Posponiendo y poniéndose
La vida cristiana requiere acción intencionada. Debemos deshacernos del antiguo yo, como la ropa sucia, y ponernos el nuevo yo, creado en justicia y santidad. Esta renovación comienza en la mente. El verdadero arrepentimiento es un cambio de corazón y de dirección. No somos versiones renovadas de la persona antigua: somos nuevas creaciones en Cristo.
Algo en lo que pensar: ¿Qué "ropa vieja" aún conservas y que Cristo ya te ha llamado a tirar?

Vive como el hombre nuevo (Efesios 4:25–32) – Caminando cada día
Vivir como el nuevo hombre afecta cómo hablamos, trabajamos, perdonamos y manejamos la ira. Debemos rechazar la falsedad, resolver la ira rápidamente, trabajar con generosidad, pronunciar palabras que se acumulen y rechazar la amargura. El Espíritu Santo nos ha sellado—nuestras vidas reflejan su propiedad. El perdón no es opcional; fluye del perdón que hemos recibido en Cristo.
Algo en lo que pensar: ¿Hay alguna amargura o falta de perdón en tu corazón que esté llorando al Espíritu Santo y limitando tu crecimiento espiritual?

PUNTOS DE ORACIÓN

Cuida tu corazón – Pide a Dios que revele cualquier zona de dureza o insensibilidad en tu corazón y que devuelva la sensibilidad de Su voz.

Renueva mi mente – Ora para que el Espíritu Santo transforme tu pensamiento y que ya no estés conformado con este mundo.

Elimina al Yo Antiguo – Pide a Dios fuerza y valor para cortar por completo los hábitos e influencias pecaminosas de tu vida.

Vísteme en Cristo – Ora para que cada día pongas justicia, santidad y el carácter de Jesús en tus palabras y acciones.

Libera la amargura – Pide a Dios que te ayude a perdonar plenamente, así como has sido perdonado en Cristo, y elimina cualquier raíz de resentimiento.