Guía de estudio

1. El misterio oculto (Efesios 3:1–5) Dios había insinuado a lo largo del Antiguo Testamento que las naciones algún día vendrían a Él, pero el alcance completo de Su plan permaneció oculto hasta Cristo.
Algo a tener en cuenta: ¿Hay áreas de las Escrituras o la fe en las que has dejado de profundizar porque crees que ya las entiendes?

2. El Misterio Revelado (Efesios 3:6) A través del evangelio, los gentiles son ahora herederos compañeros, miembros del mismo cuerpo y participantes de la misma promesa que Israel por fe en Cristo.
Algo en lo que pensar: ¿Cómo cambia saber que estás plenamente incluido en la familia de Dios la forma en que te ves a ti mismo y a los demás?

3. La autoridad de Pablo (Efesios 3:7–9) Pablo entendía su vocación como un don de gracia, confiado con la responsabilidad de proclamar el evangelio a todas las personas.
Algo en lo que pensar: ¿Ves compartir tu fe como una carga o como un privilegio que Dios te ha confiado?

4. La humildad de Pablo (Efesios 3:8) Aunque fue llamado por Dios, Pablo nunca olvidó quién fue y confió plenamente en la gracia de Dios, no en su pasado ni en su posición.
Algo en lo que pensar: ¿Cómo moldea hoy tu humildad recordar de qué Dios te ha rescatado?

5. La responsabilidad de Pablo (Efesios 3:8–12) Pablo sabía que no solo había sido salvado de algo, sino de algo: llevar las riquezas inescrutables de Cristo a otros.
Algo en lo que pensar: ¿Podría tu fe sentirse estancada porque has dejado de vivir tu propósito?

6. Testimonio de Pablo (Efesios 3:13) Pablo anima a los creyentes a no perder el ánimo en el sufrimiento, recordándoles que Dios usa la dificultad para Su gloria y el bien de los demás.
Algo en lo que pensar: ¿Cómo podría estar usando Dios tus desafíos actuales para fortalecer o animar a otra persona?

Puntos de oración

Redescubre la maravilla del Evangelio – Pide a Dios que renueve tu asombro por el evangelio y te recuerde el poder transformador de Su gracia.
Vive sin vergüenza de Cristo – Ora por la audacia de vivir y compartir tu fe abiertamente sin miedo ni compromisos.
Abraza tu identidad en Cristo – Pide a Dios que te ayude a aceptar plenamente tu adopción como Su hijo y vivir con confianza en esa verdad.
Sirve con humildad y propósito – Ora para que Dios te ayude a ver el servicio a los demás como un privilegio y un reflejo del corazón de Cristo.
Sé fiel a lo que te han confiado – Pide a Dios que te muestre formas prácticas de cuidar bien el evangelio, tus dones y tus oportunidades.